miércoles, 11 de noviembre de 2015

Maria Cristina Ramos


De papel te espero

¿Y el botón?


Se me ha perdido un botón

y el ojal está asustado.

¿Alguien ha visto pasar

a un gordito nacarado?


Dicen que rodó esta tarde

despeinado y en hilachas,

con aire de distraído

algo dudosa su facha.


Se comenta que llevaba

un atadito de ropa,

un sombrero de papel

y un cuenco para la sopa.


Bolsillos del vecindario

revisan sus callejones,

y algunas mangas chismosas

sospechan por los rincones.


Hasta que llega de noche

el botoncito canchero,

nácar de luz la sonrisa,

media flor en el sombrero.


Y todos quieren saber

qué riesgos ha desafiado,

qué monstruos lo han perseguido,

¡pobre botón extraviado!


Pero el botón, calladito,

se sonríe de costado,

como suele sonreír

un botón enamorado.


Y se columpia en un hilo,

y se acomoda la flor,

y sube a ocupar su puesto

silbando un silbo de amor.

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